miércoles, 12 de mayo de 2010

Diaros de Motocicleta

Ernesto Che Guevara

Ernesto Guevara de la Serna nace el 14 de junio de 1928 en Rosario, Argentina. A los dos años de edad sufre su primer ataque de asma. La familia se muda en 1932 a la ciudad de Altagracia por recomendación médica.
En diciembre de 1947 ingresa a la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires. Durante 1952 viaja por Argentina, Chile, Perú, Colombia y Venezuela en compañía de Alberto Granados. El 12 de junio de 1953 recibe el título de médico. El 6 de julio parte rumbo a Venezuela, pero la situación que encuentra en Bolivia y su posterior contacto con exiliados latinoamericanos en Perú le hace cambiar de idea.

En diciembre de 1953 llega a Guatemala. En enero de 1954 conoce a Antonio Ñico López, participante del asalto al Cuartel Moncada, con el que entabla amistad. Después del golpe de Estado que culmina con el derrocamiento del gobierno democrático de Jacobo Arbenz, el Che parte rumbo a México.

En julio de 1955 conoce a Fidel Castro y se enlista como médico de la futura expedición del Granma. El 25 de noviembre de 1956 los combatientes revolucionarios parten del puerto de Tuxpan con rumbo a Cuba. El desembarco se produce el 2 de diciembre y los rebeldes son sorprendidos pocos días después en Alegría de Pío por el ejército de Batista.

El 17 de enero de 1957 participa en el primer combate victorioso de los rebeldes en La Plata. El 28 de mayo se obtiene una importante victoria en el ataque al cuartel del Uvero. Según el Che, este combate marca la mayoría de edad del Ejército Rebelde.

El 5 de junio, es nombrado jefe de la cuarta columna rebelde (en realidad, la segunda). Entre julio y diciembre fija su campamento en la zona de El Hombrito. Ahí instala una escuela, una fábrica de zapatos, una talabartería, una armería, una hojalatería, una herrería y un horno para hacer pan.

El 21 de agosto de 1958, el Che recibe la orden de marchar con destino a la provincia de Las Villas para ponerse al frente de las unidades del Movimiento 26 de julio que operaban en esa zona. La columna invasora 8 "Ciro Redondo" parte el 31 de agosto desde El Jíbaro. El 8 de septiembre llega a Camagüey. El 15 de octubre, después de recorrer más de 500 Km, llega a la sierra de El Escambray. El Che instala su comandancia en Caballete de Casa.

El 28 de diciembre, como parte de la ofensiva final del Ejército Rebelde, inicia el ataque a la ciudad de Santa Clara. El 31 de diciembre se consuma la toma de la ciudad y el triunfo de la Revolución. El 2 de enero de 1959 se traslada a La Habana. El 7 de febrero es declarado ciudadano cubano por nacimiento.

El 26 de noviembre de 1959 es nombrado presidente del Banco Nacional de Cuba.

El 4 de marzo de 1960 acude al lugar dónde estalló el barco francés La Coubre. Al día siguiente, durante la despedida de duelo de las víctimas del sabotaje, su imagen queda plasmada en una memorable fotografía.

El 21 de octubre parte en un viaje hacia los países de la comunidad socialista. Visita Checoslovaquia, la Unión Soviética, Alemania Oriental, Hungría, China y Corea del Norte. El 6 de enero de 1961 informa en televisión los resultados de su viaje.

El 23 de febrero es nombrado Ministro de Industrias.

El 9 de abril publica en la revista Verde Olivo un artículo titulado "Cuba, ¿excepción histórica o vanguardia en la lucha contra el colonialismo?".

El 16 de abril se translada a la comandancia de occidente en Consolación del Sur, Pinar del Río, pues la inteligencia cubana piensa que habrá una invasión por esa zona, la más cercana al continente. El Che sufre un accidente con su pistola. El desembarco mercenario finalmente se produce en Playa Girón y es derrotado en tan solo 72 horas.

El 2 de agosto viaja al frente de la delegación cubana rumbo a Punta del Este, Uruguay, para participar en la Conferencia del Consejo Interamericano Económico Social. El día 8 interviene en la quinta sesión plenaria y fustiga la denominada Alianza para el Progreso. El 17 pronuncia un discurso en la Universidad Nacional de Montevideo. El 19, tras concluir su visita a Uruguay, viaja a Argentina y Brasil. El 23 informa en televisión al pueblo de Cuba los resultados de la Conferencia de Punta del Este.

El 22 de octubre de 1962, al desencadenarse la Crisis de Octubre, se le asigna la defensa de la parte occidental del territorio cubano. El Che instala su comandancia en la cordillera de los Organos, Pinar del Río.

El 30 de junio de 1963 viaja a Argelia para participar en las actividades por el aniversario de la independencia.

El 17 de marzo de 1964 parte con rumbo a Ginebra para participar en la Conferencia Mundial de Comercio y Desarrollo.

El 12 de marzo de 1965 el semanario uruguayo Marcha publica el artículo del Che titulado "El socialismo y el hombre en Cuba".

El 3 de octubre, en el acto de constitución del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, Fidel lee la carta de despedida del Che.

El 3 de noviembre de 1966 llega a La Paz, Bolivia, con el nombre de Adolfo Mena González y pasaporte uruguayo. El 7 de noviembre se incorpora a la guerrilla.

El 18 de abril de 1967 se publica en Cuba su "Mensaje a los pueblos del mundo a través de la Tricontinental".

El 8 de octubre es herido en combate en la Quebrada del Yuro. El 9 de octubre es asesinado en el pueblo de Higuera.

El 28 de junio de 1997 un grupo de expertos cubanos y argentinos descubre una fosa común en Vallegrande con los restos del Che y de otros 6 guerrilleros.

El 12 de julio es recibido en el aeropuerto de San Antonio de los Baños por su familia y compañeros. Los restos del Che descansan en el mausoleo de la Plaza Ernesto Che Guevara en Santa Clara.

martes, 11 de mayo de 2010

Mujer Bosnia.

Guerra de Yugoslavia

Tras la muerte de Tito (mayo 1980), tal como estaba previsto asumió el poder una dirección colegiada compuesta de 8 miembros, que se turnaban anualmente en la titularidad de la presidencia de la República. El continuo enfrentamiento entre las repúblicas trajo consigo la disolución de la Liga de los Comunistas en enero de 1990.conflicto bélico surgido a partir de la desintegración de la antigua Yugoslavia, que tuvo lugar desde 1991 hasta 1995, en el cual los grupos étnicos serbios, croatas y musulmanes combatieron entre sí en una guerra civil localizada en la península de los Balcanes.

el Estado multinacional de Yugoslavia estaba constituido por: Eslovenia, Croacia, Macedonia, Serbia, Bosnia-Herzegovina y Montenegro.

Después de la muerte del general Tito estos pueblos y sus religiones se mantuvieron unidos 10 años bajo el control de sus sucesores comunistas que gobernaron mediante un sistema rotatorio para ejercer la presidencia federal de Yugoslavia esto entre los principales grupos étnicos. tras la caída del régimen comunista en la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) y el termino o disolución del pacto de Varsovia se termino este frágil consenso.

Después en 1991 tras la secesión de Eslovenia, Macedonia y Croacia el ejercito Yugoslavo , estuvo o actuó a favor del pueblo Serbio desencadenando un ataque sin trascendencia pues fue fallido en contra de Eslovenia y otro mas un poco mas largo contra Croacia , a consecuencia del cual casi un tercio de esta república quedo bajó el control del Ejército tras la firma de un alto el fuego incondicional en enero de 1992.

Tras una aprobación de un referéndum popular en octubre de 1991 los croatas y musulmanes de Bosnia-Herzegovina , temiendo la hegemonía Serbia declararon su independencia de Yugoslavia.

“Se comenzaron a dar los primeros encontronazos armados entorno a Mostar(ciudad de Bosnia-Herzegovina con gran población croata) el día 4 de Febrero de 1992 y principios de abril , la Comunidad Europea y Estados Unidos reconocieron la soberanía de Bosnia-Herzegovina”. Por esta causa los los combatientes serbios apoyados por tropas de la republica de Yugoslavia comenzaron a establecer gobiernos propios en Bosnia y Croacia pero claro en zonas habitadas por Serbios. . La nueva República Federal de Yugoslavia había sido creada ese mismo mes de abril de 1992 por Serbia y Montenegro, auto proclamándose heredera legal de la antigua República Federal Socialista de Yugoslavia (pero sin ser reconocida como tal por la comunidad internacional) y estaba controlada por el presidente serbio Slobodan Milosevic. Los serbios de Bosnia, por su parte, declararon la formación de una vagamente definida República Serbia de Bosnia, encabezada por el autotitulado presidente Radovan Karadzic. Los croatas, a su vez, declararon su propia e independiente República Croata de Herceg-Bosna.

El Ejército Popular Yugoslavo, controlado por los serbios, puso entonces sitio a la ciudad de Sarajevo, capital de Bosnia, lo que originó la imposición de sanciones por parte de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) que el poder aéreo y naval de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) haría cumplir; además, aumentó el número de fuerzas de pacificación de la ONU, principalmente británicas y francesas. En mayo de 1992, la ONU estableció mayores sanciones económicas y comerciales contra Serbia y Montenegro. El 11 de julio, se inició una enorme ofensiva serbia contra Gorazde, ciudad al este de Sarajevo controlada por los musulmanes. Seis días más tarde, los líderes serbios, croatas y musulmanes firmaron en Londres el primero de los numerosos acuerdos de alto el fuego incumplidos. Por entonces, el conflicto había tomado un giro particularmente pernicioso con la aplicación de la denominada `limpieza étnica', expresada abiertamente en primer lugar por los serbios, por la que miles de personas, sobre todo musulmanas, fueron asesinadas o expulsadas de sus hogares y enviadas a campos de concentración, en una guerra de eliminación étnica. Se dio una reunión en Sarajevo a la cual asistieron los lideres de las 3 comunidades beligerantes esto bajo el patrocinio de la ONU el 23 de Octubre de 1992 pero fue en vano pues no trajo ningún acuerdo concreto Serbia continuaba con sus conquistas en contra de fuerzas croatas y musulmanes que no tenían suficiente armamento para combatir contra los Serbios. Sarajevo continuaba en peligro pus la ONU no era capas de terminar con el conflicto armado. Sin embargo, en julio de 1994, Serbia cortó sus relaciones con sus compatriotas serbobosnios para intentar conseguir el levantamiento de las agobiantes sanciones económicas de la ONU, las cuales fueron suavizadas en octubre, aunque no levantadas por completo. A finales de 1994, parecía que incluso los enclaves de Bihac, Gorazde, Zepa y Srebrenica, controlados por la ONU, corrían el peligro de ser anexionados por el Ejército de la República Serbia de Bosnia ante la incapacidad de las tropas de pacificación de las Naciones Unidas y de la OTAN. No obstante, croatas y musulmanes comenzaron a colaborar cada vez más en los campos de batalla, aliándose formalmente en marzo de 1995; poco después, se produjeron signos de debilitamiento serbio y crecientes éxitos militares bosnios, como la conquista de territorio en torno a Sarajevo, que permitió que en el mes de mayo, Pale, la capital de la República Serbia de Bosnia, estuviera al alcance de la artillería bosnia. La represalia serbia consistió en la conquista de las denominadas zonas de seguridad controladas por la ONU de Srebrenica y Zepa en el mes de julio (en la primera se produjeron auténticas masacres sobre la población civil por parte de los serbobosnios). La ONU respondió con el compromiso de aumentar sus fuerzas en los restantes enclaves y con la autorización a los comandantes militares en la zona para llevar a cabo ataques aéreos punitivos. El senado norteamericano para 1995 el mes de julio decidió dar por aceptado el embargo de armas a Bosnia-Herzegovina esto claro con un temor a tener alguna relación con el conflicto por parte de el presidente de esa época norteamericano Bill Clinton , luego las tropas croatas ampliaron su intervención ofensiva con lo que intentaron conquistar el territorio de Krajina un territorio serbocroata.

Para todo esto la comunidad internacional dio lugar ala firma de los denominados tratados de Dayton o Acuerdos de Dayton promovidos por los Estados Unidos que proponían el termino del conflicto según los cuales, una fuerza multinacional de intervención separaría a los estados en conflicto en el territorio bosnio pero eso no significaba que podrían vivir sin dificultades entra estas entidades bajo una aparente unidad dada como una Republica Bosnia.

“A pesar de que a mediados de la década de los noventa parecía haberse llegado a una solución, la antigua Yugoslavia siguió, sin embargo, siendo un polvorín bajo la vigilancia diplomática internacional acompañada de la intervención militar. La presencia de una fuerza multilateral de estabilización, creada a fines de 1996 y remodelada en 1998 con mando norteamericano, permitió un proceso de normalización con celebración de elecciones e intentos de juzgar a criminales de guerra. Pero, con el transcurso del tiempo, se descubrió que otra provincia de la antigua Yugoslavia estaba condenada a la guerra civil. En Kosovo, la cuna histórica de Serbia, había sido donde en junio de 1989 se había iniciado la confrontación interna. En 1998, casi una década después, se reprodujeron los enfrentamientos violentos”(1). De nuevo, la comunidad internacional se enfrentó a un conflicto de difícil solución pues no podía aceptar la independencia kosovar sin afectar seriamente a la estabilidad de los Balcanes. Sus exhortaciones a Belgrado para llegar a una solución política no tuvieron éxito y, en junio de 1998, la OTAN se vio obligada a intervenir. Se envió una misión de verificación y la OTAN desplegó en Macedonia una fuerza militar. Después del fracaso de las largas negociaciones de Rambouillet, fue preciso desencadenar una serie de bombardeos entre marzo y abril de 1999, hasta que Milosevic cedió. Pero la presencia de tropas en Kosovo, si evitaba la confrontación directa, no acababa de solucionar el problema. Y, como en el caso de la Guerra del Golfo, también en este caso es posible hablar de un "triunfo sin victoria", porque la intervención internacional no ha tenido como consecuencia el desplazamiento del poder de Milosevic

Lech Walesa

El joven Walesa pasó su infancia entre estrecheces económicas. Tras completar con buenas calificaciones sus estudios primarios, entre 1959 y 1961 aprendió metalurgia, dibujo técnico y matemáticas en una escuela de oficios de Lipno, donde se especializó como electricista industrial. Consiguió el empleo de instalador de sistemas eléctricos en el Departamento Estatal de Agricultura (POM), en Lenie, y en 1963 interrumpió este trabajo para prestar el servicio militar, en el curso del cual fue destinado al cuerpo de telegrafistas y se dejó crecer el poblado bigote que luego le haría famoso.

Tras licenciarse volvió a su empleo en el POM, pero en 1967 decidió marchar a la costa báltica en busca de mejores oportunidades de trabajo. Se colocó en la plantilla de los astilleros Lenin de Gdansk como obrero en una brigada de electricistas y en 1968 recibió su bautismo sindical al ser elegido por sus compañeros representante en el consejo de empresa.

Dotado de innatas cualidades de dirigente, como presidente del Comité de Huelga de los astilleros Lenin tomó parte activa en los disturbios obreros de diciembre de 1970, provocados por el súbito encarecimiento de los productos de primera necesidad y que fueron brutalmente sofocados por las autoridades comunistas. Walesa dio un margen de confianza al nuevo primer secretario de la fuerza que detentaba el monopolio del poder, el Partido Unificado Obrero Polaco (PZPR), Edward Gierek, sustituto del veterano Wladyslaw Gomulka, pero pronto se desencantó al comprobar que sus fracasos económicos (desabastecimiento de productos de consumo, descenso de la producción) eran invariablemente cargados sobre las espaldas del trabajador.

En febrero de 1976 un discurso en el que tildó a Gierek de mentiroso le supuso su expulsión fulminante del astillero. Tras un breve pero angustioso período de desempleo, ya que tenía que mantener a su esposa desde 1969, Danuta Golos, y a su creciente prole, fue contratado como mecánico por la compañía de construcciones ZREMB, donde se ganaría la vida en los dos años siguientes.

En 1978 trabó contacto con el Comité de Autodefensa de los Trabajadores (KOR), una organización opositora fundada el 23 de septiembre de 1976 por un grupo de intelectuales independientes entre los que destacaban Józef Lipski, Jacek Kuron y Adam Michnik, y con los Sindicatos Libres, cuya sección en la costa báltica ayudó a poner en marcha en abril. Por tales actividades perdió su puesto de trabajo en el ZREMB en noviembre de 1978. En 1979 fue uno de los firmantes de la Carta de los derechos de los trabajadores en Gdansk y consiguió ser contratado por la compañía de ingeniería Elektromontaz, pero el despido no tardo en llegar por hablar en una ceremonia en memoria de los obreros muertos en 1970.

En el verano de 1980 las huelgas y el descontento por el deterioro de las condiciones de vida se extendieron por todo el país. Walesa, que se hallaba en el paro y atravesaba por graves dificultades económicas, era además hostigado por las autoridades, que le arrestaron en varias ocasiones. Su popularidad y su liderazgo habían crecido en paralelo, y cuando el 14 de agosto se declaró una huelga general en los astilleros Lenin, la dirección le readmitió en su antiguo puesto entre los vítores de la plantilla.

Desde ese momento, Walesa se erigió en el líder indiscutible del movimiento de huelga, que pronto añadió a las reivindicaciones salariales el derecho a la libre sindicación. El 16 de agosto los trabajadores crearon el Comité Interempresarial de Huelga (MKS) y Walesa, que fue elegido su presidente, encabezó la delegación que negoció con las autoridades un Protocolo de 21 puntos, entre los que figuraban las libertades de sindicación y de expresión, y el derecho a la huelga. El Gobierno firmó el Protocolo el 31 de agosto y Walesa anunció que, satisfechas las demandas, la huelga quedaba desconvocada a partir del 1 de septiembre.

Walesa y sus compañeros habían conseguido por primera vez que un régimen comunista cediera al empuje obrero y aceptara reivindicaciones de contenido no estrictamente socioeconómico. Elevado a las categorías de héroe nacional por sus seguidores y de celebridad mundial por los medios de comunicación, Walesa fue elegido el 22 de septiembre presidente del Sindicato Autónomo e Independiente "Solidaridad" (Niezalezny Samorzadny Zwiazek Zawodowy "Solidarnosc", a veces citado por su sigla NSZZ), que había sido establecido cinco días atrás por sindicalistas de una treintena de comités regionales. Registrado oficialmente el 10 de noviembre, Solidaridad se desarrolló a una velocidad espectacular: a comienzos de 1981 tenía inscritos ya a 10 de los 12 millones de asalariados de Polonia.

El 13 de enero de 1981 Walesa inició su primer viaje al exterior, que incluyó una audiencia en el Vaticano por el papa Juan Pablo II (en los años siguientes, los dos polacos más conocidos en el mundo sostendrían sucesivos encuentros, que han cimentado su conocida relación especial). El líder de Solidaridad empezaba a ser conocido también por su acendrado catolicismo, pues oía misa y comulgaba todos los días.

Walesa adoptó una posición moderada y gradualista, e insistió en la necesidad de no extremar las reivindicaciones, pero, ante la fuerte deslegitimación popular del régimen comunista y el auge de los planteamientos puramente políticos en el movimiento sindical, cada vez se le hizo más difícil contener el radicalismo de las bases, proclives a las huelgas indiscriminadas. En agosto de 1981, en un contexto de rápido declive de la economía y de las condiciones de vida de la población, cuyos elementos activos en el movimiento sindical empezaron a protagonizar "marchas del hambre", Solidaridad arrancó del Gobierno una última reivindicación, la creación de comités de autogestión obrera en las fábricas.

En el I Congreso Nacional de Solidaridad en Gdansk, cuyas sesiones se prolongaron, en dos tandas, del 5 de septiembre al 7 de octubre de 1981, Walesa fue reelegido al frente del sindicato con el 55% de los votos, por delante de Andrzej Gwiazda y Jan Rulewski. Este resultado, lejos de la práctica unanimidad que su persona había reunido el año anterior, reflejaba un descontento creciente en la Comisión Nacional de Solidaridad (KKS) hacia su estilo de liderazgo y la manera en que había llevado las negociaciones con el Gobierno. Para numerosos afiliados Walesa se complacía excesivamente en su protagonismo, apelaba a las bases que le eran incondicionales por encima de la opinión de otros dirigentes del sindicato y mostraba actitudes autocráticas y unilaterales.

Él, por contra, apeló a la unidad y advirtió que la radicalización irreflexiva podría obligar al régimen, cada vez más asustado ante el inminente colapso de la economía y una eventual fractura de su monopolio del poder político, a la solución de fuerza a la que le instaba Moscú, por lo que propuso un "pacto histórico" con la Iglesia y el PZPR para crear un "comité de salvación nacional". En noviembre, el fracaso de las negociaciones entre Walesa, el primado de la Iglesia polaca, cardenal Józef Glemp (quién ejercía de mediador) y el recién elegido primer ministro y primer secretario del PZPR, general Wojciech Jaruzelski, endureció las posturas y condujo a la confrontación.

El 3 de diciembre, Solidaridad, con el total apoyo de Walesa, anunció una huelga general indefinida al no haber recibido del Gobierno respuesta positiva a sus peticiones, y el 12 de diciembre los dirigentes del sindicato mencionaron la posibilidad de establecer un gobierno no comunista a través de un referéndum si las autoridades no aceptaban el acceso de los sindicatos libres a los medios de comunicación y la celebración de elecciones democráticas a los consejos municipales y provinciales, como paso previo a unas elecciones legislativas nacionales. Además, los delegados en las conversaciones con el Gobierno habían hablado de invitar a todos los obreros del Europa del Este a unirse a su lucha, esto es, de extender la agitación polaca al resto del bloque soviético.

Llegada la situación a un punto crítico, con rumores de una intervención directa de la URSS, en la madrugada del 13 de diciembre de 1981 Jaruzelski constituyó un Consejo Militar de Salvación Nacional (WRON) que decretó la ley marcial, prohibió a Solidaridad (15 de diciembre) y detuvo a Walesa y a los demás líderes que no habían conseguido huir a tiempo. El confinamiento de Walesa, que rechazó repetidamente las presiones para que apoyara públicamente la ley marcial, en un pabellón de caza en Arlamow se prolongó hasta el 12 de noviembre de 1982, pudiendo volver entonces a su domicilio en Gdansk.

Cuando el 5 de octubre de 1983 le fue concedido el premio Nobel de la Paz decidió no acudir a Oslo por temor a que las autoridades no le dejaran regresar a Polonia. Danuta, que había asumido un papel principal en las campañas internacionales en favor de su esposo, recogió el premio en su lugar, el 10 de diciembre. El prestigio del galardón internacional extremó la cautela del régimen de Jaruzelski, que no deseaba empañar su imagen exterior más de lo que estaba (más cuando urgía la obtención de ayudas financieras) y mucho menos alimentar la imagen de Walesa como un mártir ante la población.

Walesa fue readmitido en los astilleros y, si bien sometido a estrecha vigilancia por la Policía, gozó de libertad para conceder entrevistas a periodistas extranjeros y celebrar reuniones en su casa. Al principio optó por mantener un perfil bajo y se mantuvo apartado de la militancia clandestina de Solidaridad, que en abril de 1982 se había reorganizado a las órdenes de un Comité Temporal de Coordinación (TKK), a fin de evitar los gestos de desafío al Gobierno y no malograr sus llamamientos al levantamiento de la ley marcial y a la legalización negociada del sindicato.

Jaruzelski emprendió una lenta y un tanto ambigua "normalización", que durante un tiempo combinó medidas represivas con otras de claro significado liberalizador, desconcertando a Walesa sobre la estrategia a adoptar frente al Gobierno. Ya el 2 de mayo de 1982 fue levantado el toque de queda, en agosto la mayoría de los detenidos recobraron la libertad, el 31 de diciembre el "estado de guerra" quedó en suspenso y el 22 de julio de 1983 aquel fue rebajado al "estado de crisis", lo que supuso el total levantamiento de la ley marcial.

La llegada al poder en la URSS de Mijaíl Gorbachov empujó a Jaruzelski, que fracasó ampliamente en sus intentos de rehabilitar al PZPR ante la población, a poner en marcha una liberalización política de alcance al tiempo que aceleraba las reformas económicas con vistas a un modelo mixto con inclusión de algunos mecanismos de mercado. Tomando el pulso a las intenciones de Jaruzelski, en septiembre de 1987 Solidaridad formó una Comisión Ejecutiva Provisional presidida por Walesa, que un mes después se fusionó con el TKK. Aquel mismo año el líder sindical publicó su autobiografía, Un camino de esperanza.

El Primero de Mayo de 1988 marcó el retorno de Walesa al activismo de masas, como cabeza de las manifestaciones y de un movimiento de huelgas cuyo desencadenante inmediato había sido la súbita subida de los precios, pero que se tornó en un instrumento de presión contra el Gobierno para que tomara una posición inequívoca sobre la dirección de sus reformas.

El 31 de agosto de 1988 Walesa se reunió con el ministro del Interior, Czeslaw Kiszczak, y obtuvo la aceptación de iniciar rondas de discusión con Solidaridad, reanudando los contactos interrumpidos desde 1981. El 15 de enero de 1989 el PZPR aprobó el principio del pluralismo político y el 6 de febrero comenzaron unas negociaciones denominadas de Mesa Redonda entre el Gobierno y Solidaridad, cuya legalización fue anunciada el 17 de abril en el curso de una reunión entre Walesa y Jaruzelski.

El 4 y el 18 de junio, con arreglo a los Acuerdos del 5 de abril, se celebraron las históricas elecciones semidemocráticas al nuevo Parlamento bicameral de 460 diputados y 100 senadores, en las que el Comité de Ciudadanos de Solidaridad (KOS, creado por Walesa el 18 de diciembre de 1988) copó la totalidad de los 161 escaños de la Cámara baja abiertos a la libre competición, es decir, el 35% de la Asamblea; el PZPR y sus organizaciones satélites se reservaron el 65% restante sustraído de la prueba de las urnas. En el Senado, Solidaridad capturó todos los escaños menos uno, que fue a parar a un independiente.

Previo pacto con Walesa, el 9 de julio Jaruzelski fue elegido presidente de la República, puesto de reciente creación y con poderes limitados (hasta entonces la jefatura del Estado había recaído en la Presidencia del Consejo de Estado), y éste a su vez nombró el 19 de agosto a Tadeusz Mazowiecki, destacado intelectual católico y consejero de Walesa, para presidir un Gobierno de coalición.

Walesa, cuya propia candidatura a primer ministro flotó durante semanas en los mentideros políticos, habría preferido una coalición sólo con los partidos satélites del PZPR, el Campesino (PSL) y el Democrático (SD), pero consideraciones de estabilidad interna y de índole internacional le aconsejaron no marginar a los comunistas del nuevo orden de cosas.

En los últimos meses del año Walesa viajó por diversas capitales occidentales como embajador volante de su país para recabar apoyos económicos. El 13 de noviembre George Bush, luego de anunciarle la condonación por Estados Unidos del 70% de la deuda exterior, -2.900 millones de dólares- contraída por Polonia, le concedió en la Casa Blanca la Medalla Presidencial de la Libertad y dos días después fue aclamado en el Congreso, convocado en sesión conjunta de sus dos cámaras, como un patriota que había vencido al comunismo en su país.

Walesa fue elegido (o reelegido, si no se tiene en cuenta el período de ilegalidad) presidente del sindicato en su II Congreso, celebrado en Gdansk del 19 al 24 de abril de 1990, con los votos de 360 de los 467 delegados; su principal oponente, Andrzej Slowik, obtuvo sólo 52 votos. A partir de ese momento Walesa empezó a criticar, con creciente virulencia, al Gobierno de Mazowiecki, censurándole que compartiera el poder con los ex comunistas (el PZPR se había transformado en enero en la Socialdemocracia de la República de Polonia, SdRP) y advirtiéndole de la conflictividad que podrían generar el cierre de empresas estatales deficitarias y el no menos doloroso plan de reajuste financiero y monetario, destinado a contener la espiral de los precios y la hiperinflación.

Dentro de Solidaridad maniobró también contra sus críticos, como Bronislaw Geremek, cuya destitución como asesor principal del KKS consiguió, o el propio Michnik, que pudo mantenerse como director de Gazeta Wyborzca, el órgano de prensa del sindicato, por la reacción unánime de la plantilla de periodistas. El 24 de junio se dieron de baja 63 miembros destacados, entre ellos Michnik y Kuron.

La Solidaridad gubernamental prefería que Walesa se mantuviese como líder sindical y no realizase sus aparentes ambiciones políticas, a pesar de sus garantías verbales en tal sentido. Sin embargo, justificándolo en la necesidad de neutralizar la nomenklatura comunista, que se aprestaba, con las transformaciones que fueran necesarias, a representar un papel importante en el nuevo orden político y económico, Walesa anunció el 17 de septiembre de 1990 su candidatura en unas futuras elecciones presidenciales, que demandaba fueran anticipadas. Al día siguiente Jaruzelski solicitó el recorte de su mandato, que en principio expiraba en 1993, y el 20 el Sejm aprobó ambos puntos.

Walesa hizo una campaña con tintes demagógicos y autoritarios de derechas, y se presentó como un candidato providencial que borraría de un plumazo los problemas de Polonia. El día de las elecciones, el 25 de noviembre, Walesa fue el candidato más votado con el 39,9% de los votos, superando ampliamente a Mazowiecki y al socialdemócrata Wlodzimierz Cimoszewicz, pero el independiente Stanislaw Tyminski, un inmigrante que había hecho fortuna en Estados Unidos y que había irrumpido en la escena política con mensajes exclusivamente populistas, le forzó, con su 23,1% de los votos, a una segunda vuelta el 9 de diciembre.

Entonces, los electores total o parcialmente identificados con Solidaridad, fundamentalmente habitantes urbanos de las clases media y alta, que habían apostado por Mazowiecki, volvieron sus votos a Walesa, cuyos apoyos genuinos provenían de los obreros de los centros fabriles y de los habitantes rurales, para parar al inquietante Tyminski. Los votantes del SdRP también se decantaron por Walesa, ya que el impredecible Tyminski les causaba un rechazo aún mayor.

El laureado sindicalista recibió un arrollador 74,2% de los sufragios y el 22 de diciembre, luego de desprenderse, el día 12, de la jefatura de Solidaridad -que en febrero de 1991, por decisión del III Congreso Nacional, recayó en Marian Krzaklewski- prestó juramento como presidente de la República Polaca para los próximos cinco años. En la ceremonia, a la que no asistió Jaruzelski, recibió de Ryszard Kaczorowski, último de los seis presidentes de la República en el Exilio y que representaba al Gobierno que había permanecido en Londres desde 1939 y nunca había reconocido al Gobierno prosoviético, los emblemas del Estado polaco "legítimo".

En sus cinco años como presidente, el otrora jovial y admirado líder sindical se reveló como un estadista maniobrero e intrigante, que protagonizó numerosos enfrentamientos con los sucesivos gobiernos de coalición, donde las personalidades y partidos surgidos del movimiento sindical eran mayoría, al exigir el refuerzo de sus poderes (teniendo como aspiración el modelo presidencial francés) y al conferir a las prerrogativas que ya poseía (como la proposición al Sejm de un candidato a primer ministro y el nombramiento de los ministros considerados de fuerza) un innegable cariz político.

En el atomizado panorama partidista, el campo de Solidaridad se había fraccionado en una pléyade de fuerzas políticas que iban desde el centro social-liberal o socialdemócrata hasta la derecha clerical y abiertamente reaccionaria. El Acuerdo de Centro (PC), lanzado el 12 de mayo de 1990 por los hermanos gemelos Jaroslaw y Lech Kaczynski para apoyar las aspiraciones presidenciales de Walesa, quedó, con el 8,7% de los votos y 44 escaños, en sexto lugar en las elecciones legislativas del 27 de octubre de 1991, primeras totalmente democráticas. Peor le fue, sin embargo, al partido homónimo del sindicato, que se había presentado como el verdadero depositario de las reivindicaciones que animaron el movimiento obrero de 1980 y que tuvo que conformarse con la novena posición en cuanto a número de escaños.

La actitud distorsionante de Walesa tuvo su manifestación más sonada el 5 de junio de 1992 cuando obligó a dimitir al primer ministro Jan Olszewski, que dirigía un gobierno de coalición de centristas, agrarios y nacional-católicos desde diciembre de 1991. Abogado conservador, que en el pasado había defendido a militantes prodemocracia, y perteneciente al PC, Olszewski había emprendido una campaña demagógica de desenmascaramiento de supuestos colaboradores con el antiguo régimen comunista, despertando en el Sejm una reacción de protesta y alertando a Walesa, que sospechaba que el objetivo de la iniciativa no era otro sino él. Meses atrás, a Olszewski le había precedido en suerte su ministro de Defensa, Jan Parys, que, resistiéndose al control de los hombres del entorno presidencial, acusó a Walesa de preparar un golpe de Estado con la implicación de un sector del Ejército.

Este episodio, si bien fundado en diferencias personales, ilustraba las complejas relaciones de Walesa con sus teóricos partidarios en el conglomerado de partidos conservadores y católicos surgido de Solidaridad, cada vez más fraccionado y sujeto a periódicas recomposiciones.

Aunque Walesa no se había dotado de un partido político propio, de cara a las elecciones legislativas del 19 de septiembre de 1993, anticipadas como consecuencia de la caída del Gobierno de Hanna Suchocka el 28 de mayo, un grupo de incondicionales constituyó el Bloque No Partidista de Apoyo a las Reformas (BBWR). Walesa acudió a sus camaradas del Solidaridad (en el que seguía sindicado) con una propuesta de integración en su nuevo proyecto político, pero ni siquiera le dejaron comparecer en el congreso nacional que estaban celebrando. El 28 de junio, decepcionado, Walesa declaró en la televisión que rompía con el sindicato que había fundado y liderado.

El BBWR cosechó un sonoro fracaso en las elecciones: con el 5,4% de los sufragios y 16 escaños, quedó como la sexta fuerza parlamentaria. Las derechas, que pagaron su sectarismo y su radicalismo doctrinario, sufrieron un verdadero descalabro y quedaron fuera del Sejm, mientras que la Alianza de la Izquierda Democrática (SLD, basada en el SdRP) y su aliado, el PSL, conquistaron una rotunda mayoría absoluta.

Los observadores achacaron el vuelco político al rechazo por una mayoría de los polacos de los intentos de injerencia de la jerarquía católica, parcialmente canalizados por los gobiernos habidos desde 1990, en los asuntos sociales, como la educación religiosa obligatoria en las escuelas, el endurecimiento de la legislación del aborto o la modificación de la Constitución para suprimir el principio de separación entre Iglesia y Estado. Walesa, al que se le reconocían unas estrechísimas relaciones con la jerarquía eclesial, se hizo eco de estas demandas en numerosas ocasiones.

Walesa se desplazó frecuentemente al exterior y algunas de sus visitas revistieron un significado especial, como las realizadas a Francia, del 9 al 11 de abril de 1991, para firmar un Tratado de Amistad y Cooperación franco-polaco; a Israel, el 20 de mayo de 1991, la primera de un jefe de Estado polaco; a Alemania, el 30 de marzo de 1992, igualmente sin precedentes, donde ante el canciller Helmut Kohl insistió en la necesidad de una reconciliación entre los dos pueblos; a Rusia, del 21 al 23 de mayo de 1992, que se tradujo en la firma con Borís Yeltsin de un Tratado de Amistad ruso-polaco; y, a Lituania, el 26 de abril de 1994, para la adopción con el presidente Algirdas Brazauskas de un documento de otra tanta significación histórica. También visitó oficialmente Estados Unidos entre el 19 y el 22 de marzo de 1991 y de nuevo del 20 al 22 de abril de 1993, para asistir a un acto internacional en recuerdo del Holocausto judío.

Walesa encajó mal el retorno al Gobierno, el 26 de octubre de 1993, de los ex comunistas, a pesar de que su política económica no alteró en nada el curso de las reformas económicas (más bien las aceleró) y su política exterior perseguía con el mismo celo que él la integración en las estructuras euro-atlánticas. De hecho, un miembro del BBWR, Andrzej Olechowski, fue el responsable de la diplomacia polaca hasta el cambio gubernamental de marzo de 1995.

En este período, el presidente movió ruidosamente sus fichas para limitar el desenvolvimiento de la SLD, bien vetando proyectos de legislación redactados por el Sejm, bien regateando el nombramiento de ministros del Gobierno o impulsando enmiendas constitucionales para ampliar sus atribuciones. Las recriminaciones mutuas subieron de intensidad cuando el 1 de marzo de 1995 la coalición gobernante designó primer ministro al socialdemócrata Józef Oleksy en sustitución del campesino Waldemar Pawlak.

El 1 de junio de 1994 Walesa anunció su decisión de presentarse a la reelección el año siguiente con el mismo espíritu de contención del "contraataque izquierdista" que le guió en 1990, al tiempo que acudió de nuevo a Solidaridad (que, no obstante, meses después le suspendió de su militancia por no pagar las cuotas) con un mensaje de reconciliación y de unidad. El 2 de octubre habló a los asistentes de la convención nacional del sindicato y su petición de apoyo para las presidenciales fue acogida positivamente.

A pesar de declararse "completamente convencido" de su victoria, en las elecciones de diciembre de 1995 Walesa perdió ante el líder de la SLD, Aleksander Kwasniewski: en la primera ronda, el día 5, quedó segundo con el 33,1% de los votos, y en la segunda y definitiva del día 19 recibió el 48,2%. El 23 de diciembre Walesa no asistió a la toma de posesión de Kwasniewski y se quedó en su casa de Gdansk.

El 15 de enero de 1996 el ex presidente estrenó su nuevo trabajo como asesor de Solidaridad en Gdansk y el 2 de febrero siguiente se anunció la creación de un instituto de estudios que llevaba su nombre. El 2 de abril se reincorporó al astillero de Gdansk en su puesto de siempre, electricista, que había ocupado por última vez en julio de 1989, cuando las circunstancias políticas le exigieron una dedicación a jornada completa.

No obstante, este regreso a los orígenes de Walesa era más formal que real, pues continuó activo en la política nacional, multiplicando sus esfuerzos para el agrupamiento de las fuerzas políticas surgidas del sindicato y participando regularmente en actos y conferencias en el extranjero. El 12 de abril de 1996 el Sejm aprobó una ley que concedía a los ex presidentes el derecho a cobrar una pensión del Estado, con lo que Walesa, que a pesar de sus polémicas actuaciones nadie podía cuestionarle su integridad en los asuntos pecuniarios, dejó de precisar el trabajo en el astillero para subvenir sus necesidades.

En los últimos meses de 1996 los esfuerzos de Walesa y otros responsables políticos fructificaron en la reunión de 36 partidos y organizaciones de derecha y centro-derecha bajo la sigla Acción Electoral de Solidaridad (AWS) y la dirección de Marian Krzaklewski. La AWS resultó vencedora en las elecciones legislativas del 21 de septiembre de 1997 y el 31 de octubre Jerzy Buzek, hombre de confianza de Krzaklewski, formó un Gobierno de coalición con la Unión de la Libertad (UW), partido liberal que incluía a muchos antiguos líderes del sector intelectual de Solidaridad, como Kuron, Mazowiecki, Geremek (nombrado ministro de Exteriores), Suchocka (ministra de Justicia).

El 20 de abril de 1997 Walesa fue elegido presidente honorario del recién creado Forum Democrático de Europa Central, que integraba a 35 partidos democristianos y liberales de Europa Central y Oriental, y el 3 de octubre registró el primer partido político creado personalmente por y para él, la Democracia Cristiana de la III República (CDRP), el cual, según él, no entraría en competencia con la AWS por compartir los dos similares planteamientos ideológicos, entre los que preciso el fundamento en los valores católicos.

Walesa apeló al voto del 50% del electorado que se había abstenido en la última convocatoria y definió su movimiento como de derecha, partidario de las reformas, pero con un "sentido de justicia y solidaridad", y de la construcción de una "Europa de las patrias". El CDRP celebró su congreso constituyente en Wroclaw el 24 de enero de 1998 y en el primer congreso ordinario, en Varsovia, el 18 de septiembre, Walesa fue elegido su presidente.

En los meses siguientes, el ex presidente alternó las críticas y los acercamientos a Krzaklewski, al que pidió que clarificara su perfil: o ejercía de responsable sindical o de dirigente partidista. Para las elecciones presidenciales a celebrar el 8 de octubre de 2000 Walesa pretendía reeditar la experiencia de 1995, con él como candidato único del campo católico-conservador (la nominación oficial por su partido tuvo lugar el 16 de mayo de 1999), pero las negociaciones fracasaron con Krzaklewski, quien albergaba sus propias ambiciones presidenciales.

En vísperas de las elecciones Walesa, como los demás aspirantes, tuvo que someterse al Tribunal de Verificación de Varsovia para demostrar, conforme a la denominada ley del blanqueo, que no había sido un chivato de la policía política (SB) durante el régimen comunista.

El caso parecería grotesco tratándose de Walesa, pero se fundamentaba en una acusación de Antoni Macierewicz, el ministro del Interior de Olszewski que ya intentara incriminarle en 1992 (lo que le costó el puesto junto con el resto del Gobierno), según la cual el ex presidente habría sido informante de la SB entre 1970 y 1972 bajo el pseudónimo de Bolek, para lo que aportaba documentación suministrada por la Oficina de Protección Estatal, el actual servicio secreto polaco.

Los observadores no concedieron crédito a la escabrosa imputación (sobre Kwasniewski recayeron idénticas acusaciones) y apuntaron a un intento de ensuciar el nombre de Walesa cuyo presunto beneficiario sería el intrigante Krzaklewski. Lo cierto es que el 11 de agosto el tribunal resolvió a favor de Walesa -quien, irritado, había amenazado con lanzar una comisión internacional de investigación- y concluyó que en los años ochenta la SB había amañado unos expedientes para desacreditarle, sobre todo para impedir que ganara el premio Nobel.

Walesa pudo, pues, seguir adelante con su aspiración presidencial. Pero el día de las elecciones sólo recibió un testimonial 1,1% de los votos y se situó detrás de otros seis candidatos, entre ellos el muy vituperado Kwasniewski (a quien situó "más cerca de Stalin que Jörg Haider de Hitler"), el cual arrasó con el 53,9% de los votos, y Krzaklewski, tercero con el 15,5%. El 15 de octubre el fundador de Solidaridad anunció con resignación su abandono de la política, recién cumplido el 20 aniversario de la fundación de Solidaridad, si bien luego precisó que sólo había dimitido al frente de su partido.

Walesa está en posesión de una veintena de doctorados honoríficos y, aparte los ya citados, de numerosos galardones, como la Medalla de la Libertad de Filadelfia (1981), la Medalla del Mérito del Congreso de la Comunidad Polaca en Estados Unidos (1981), el premio del Mundo Libre (1982), el Premio de Justicia Social (1983), el Premio de los Derechos Humanos del Consejo de Europa (1989), la Orden polaca del Águila Blanca (1989), el Premio Internacional al Liderazgo en Libre Comercio de la Asociación Mundial de Cámaras de Comercio (1998) y la Orden checa del León Blanco (1999).

jueves, 6 de mayo de 2010

Crisis española vista por la prensa internacional

Madrid.- La prensa internacional no ve ningún atisbo de brotes verdes en la economía española. Los periódicos más importantes, desde 'The New York Times' hasta 'Wall Street Journal' dan un buen tirón de orejas a José Luis Rodríguez Zapatero por su gestión ante la crisis financiera y advierten de los riesgos que acechan a la estabilidad de las cuentas del país.

Así, el 'The International Herald Tribune' (la versión internacional de 'The New York Times') alerta de que España puede acabar como Grecia, debido a su incapacidad para obtener dinero prestado a intereses razonables y destaca los problemas que están generando las fusiones de las cajas, debido a las riñas internas.

Asimismo, el Herald Tribune considera 'titubeantes' los esfuerzos emprendidos por el Ejecutivo para reducir el déficit público. A su juicio, esto puede empujar a España a una situación similar a la de Grecia, pese a que la deuda española es la mitad que la griega.

"Hace un año, el Gobierno ni siquiera pensaba en hacer reformas. Ahora, ante la presión de los mercados, están al menos hablando de reformas. El Gobierno realmente tiene que hacerlas, lo que ayudará a España a recobrar su credibilidad internacional", asegura al 'Herald Tribune' Javier Vives, economista y profesor de la escuela de negocios IESE de la Universidad de Navarra.

En Italia, 'Il Corriere de la Sera' destaca que Zapatero ha pasado de "mago" a "improvisador" y que los españoles ya no confían en él.

El diario hace hincapié en la soledad en la que se encuentra el presidente del Ejecutivo para hacer frente a la situación de la economía española y recoge una lista de los problemas que tendrá que afrontar a corto plazo.

Los sondeos de opinión contrarios a la gestión del Ejecutivo, las diferencias con el PSOE de Cataluña de cara a las próximas elecciones autonómicas o la "fuga" de Ignacio de Juana Chaos han sido, a juzgar por la publicación italiana, las gotas que han colmado un vaso a punto de rebosar.

"Como si no fueran suficiente los 4.600.000 parados y un semestre en la presidencia de la Unión Europea marcado por las dificultades económicas" de los Veintisiete, apunta 'Il Corriere'.

En la misma línea que su vecino, el francés 'Les Echos' habla de una crisis moral en la sociedad española que contribuye a hacer más profundo el malestar de la economía.

"Junto al grave deterioro de su situación económica, con más de 4,6 millones de parados y un déficit público que supone el 11,2% su PIB, la España de José Luis Rodríguez Zapatero se enfrenta, paralelamente, a una profunda crisis moral"

Menos alarmista resulta 'Wall Street Journal', para el que la capacidad de autofinanciamiento es el principal aliado con el que cuentan otros países de la unión monetaria cuya solvencia se cuestiona, entre ellos, Italia o España.

"La principal razón por la cual incluso Alemania ha accedido al paquete de rescate para Grecia es el temor de que una suspensión de pagos desate ataques especulativos sobre la deuda soberana y las instituciones financieras en países sistémicos como España e Italia", asegura el diario.

"Sin embargo, no hay una justificación fundamental para el contagio. Las capacidades de autofinanciamiento de España y, especialmente, de Italia son mucho más fuertes que las de Grecia", apunta.

Para el británico 'Financial Times', la ausencia de un plan de rescate juega en contra de España. "Los inversores están más preocupados por Portugal y España, que debe realizar emisiones de deuda en los próximos meses y no tienen plan de rescate", asegura el periódico.

Explosiones en la atmosfera.